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El incremento de la productividad de un país es el único camino que conduce a un mayor nivel de vida de la población en el largo plazo (Krugman 1992.)

El sector empresarial ha venido sufriendo una serie de cambios a lo largo de los últimos años, algunos beneficiosos y otros no tanto, pero en realidad donde ha estado lento el proceso es en el aspecto de productividad. La productividad se vuelve una estrategia vital para la organización, esta vista desde la óptica empresarial es una reciprocidad entre la actividad productiva y los medios que son necesarios para alcanzar dicha producción; pero es definitivo adicionar que para alcanzar una productividad eficiente y efectiva debe agregarse un elemento fundamental como es el ambiente laboral, entiendo por supuesto la relación entre los recursos que se invierten para alcanzar los objetivos trazados y los resultados de estos. La productividad se puede plantear entonces como una solución para la organización de ayer, de hoy y del futuro que le permitirá conseguir ganancias, crecimiento y posicionamiento.

Pero en realidad la productividad por sí sola no funciona es necesario una gestión adecuada, la cual logra articular de manera sistémica todas y cada una de las estrategias que aplican a la organización. La pregunta importante a responder es: ¿Cuál es el objetivo de la gestión en la empresa?, la respuesta es un poco simple, no es más que mejorar la productividad, sostenibilidad, sustentabilidad y competitividad de esta; pero aunque parece simple la respuesta su aplicación no es tal,  en especial cuando no se tiene claridad de qué y cómo se gestiona.

Para gestionar entonces la productividad se debe identificar cuál es el proceso crítico para buscar la solución y disminuir el impacto que este puede tener en la empresa o en el entorno de la misma.

Hablar de productividad en la organización tiende ha pensar que solo hace relación a los procesos lo cual no es cierto, para lograr que una organización sea competitiva se debe identificar otros géneros de productividad; a continuación se mencionan estos géneros los cuales deben considerarse:

  • La productividad del conocimiento. Las empresas deben obtener los conocimientos en nuevas tecnologías, materias primas alternativas, procesos variables, propender por el desarrollo de habilidades y potenciar las competencias del talento humano de la organización.
  • Productividad del proceso. El uso adecuado recursos físicos, tecnológicos, implementación de herramientas de gestión y talento humano hace posible llegar a tener altos estándares de calidad en el sistema de producción, agregar valor y en especial lograr un excelente servicio postventa logrando la satisfacción del cliente.
  • Productividad en el marketing. Se hace necesario en un mundo globalizado que las empresas generen estrategias comerciales que les permitan llegar a nuevos mercados y adicional a esto fidelizar a los clientes logrando consolidar o aumentar su base de clientes.
  • Productividad en la innovación. Es definitivo que la innovación se percibe en algo nuevo y rentable en la organización sea un bien o un servicio. Pero para esto es necesario monitorear el entorno, conocer la evolución de las tendencias, realizar benchmarking, conocer nuevas tecnologías y sustitutos tecnológicos. La organización debe buscar rentabilidad en la innovación aplicada a sus productos o servicios, en sus procesos, en la gestión y en la comercialización.

Con el argumento anterior se puede considerar que la productividad es un factor definitivo en la competitividad, lo cual puede lograr hacer que la organización sea reconocida y vista como un referente en su sector; si para el sector empresarial es  importante mucho más para el país ya que esta es un factor determinante en la competitividad internacional.

Para disminuir la brecha de productividad en el sector empresarial es necesario realizar un gran esfuerzo en la modernización técnica tanto de los equipos y de las tecnologías de proceso, como de las condiciones  de organización del trabajo y de la producción, las cuales presentan un rezago en el sector. Sin embargo, se observa la innovación y la modernización con desconfianza puesto que se teme que la compensación de tal aumento en la productividad sea una disminución en el empleo.

Ahora bien,  en esa relación de productividad y competitividad se hace necesario entender que la competitividad, se puede definirse como la capacidad de los países para insertarse exitosamente en la economía mundial. Según Garay (1998) la competitividad de una nación es el grado al cual se puede producir bajo condiciones de libre mercado, bienes y servicios que satisfacen el test de los mercados internacionales, y simultáneamente incrementar los ingresos reales de sus ciudadanos.

El objetivo que debe buscar la productividad para lograr hacer el sector empresarial competitivo es constituir una mezcla apta de maquinaria, empleados y demás recursos para maximizar la producción integral de productos y servicios.

La manera más perceptible de aumentar la productividad es que el sector empresarial invierta en una unidad de capital para lograr que  el trabajo sea más eficiente, conservando el mismo nivel de empleo y logrando con esto tener un claro impacto en su responsabilidad social empresarial.

La productividad es mucho más que tener una máquina con tecnología de punta en el sitio de trabajo, se establece y es impactada por algunos factores, como los siguientes:

  • La calidad y disponibilidad de los recursos naturales, que impacta la producción de productos y servicios en especial hoy que se busca ser amigable con el medio ambiente.
  • La disposición de la industria y los cambios de los sectores, incluyendo el ingreso de nuevos competidores, ampliando la competitividad e incentivando la mejora continua en el clima y la cultura organizacional.
  • El nivel de capital  y su aumento, el cual facilita o no el nivel de inversión futuro.
  • El progreso tecnológico, para  mejorar el nivel y la calidad de conocimientos y equipos utilizados en la producción.
  • La calidad del talento humano (la educación y sus competencias), que impacta los resultados de la organización y en su competitividad.
  • El entorno macroeconómico, que consigue proporcionar u obstaculizar la participación en la economía de los distintos interesados, que son los empresarios y los empleados.
  • El entorno microeconómico, que consigue facilitar u obstaculizar la forma de trabajar a los distintos actores, ejemplo de esto, es que el gobierno aplique  regulaciones al funcionamiento de la economía la cual impacta la productividad negativamente.

Aumentar la productividad también es la posibilidad para acrecentar la calidad de vida en el país, ya que repercute en potencia en el incremento de los salarios y más aún logra hacer rentable el capital invertido, el cual incentiva cada vez más la inversión, el aumento del empleo y el crecimiento de la economía. El aumento de la productividad impulsa el crecimiento de la economía y la competitividad.

Con se ha mencionado anteriormente el sector empresarial se preguntará entonces ¿Qué promueve la competitividad?  La competitividad la promueve factores importantes como son: productividad, trabajo en equipo, gestión efectiva de las organizaciones, normatividad legal para cada sector empresarial, talento humano, infraestructura física y de servicios, sistemas de información, desarrollo equilibrado y armónico de los distintos eslabones de las cadenas productivas.

Los diferentes sectores empresariales deben ser activos en el aprendizaje de la productividad, calidad y planeación estratégica, deben ser productores de información que permitan conocer las buenas prácticas empresariales, plataforma para la transferencia de tecnología e intercambio de experiencia.

Aunque en los últimos años la productividad ha logrado adquirir una importancia en la empresa, aún se aprecia una insuficiente atención por parte de las organizaciones, sus directivas y empleados, por lo que es necesario dedicar esfuerzos a promover el beneficio de la productividad en la empresa y en la competitividad.

Más aún, es recomendable apostarle a una serie de actuaciones que permitan crear en el sector empresarial una real “cultura de la productividad”, parecido a la “cultura de la calidad” que ha preponderado en los últimos años y que se ha consolidado dentro de las empresas llevando a un gran número de estas a ser vistas como un referente por el modelo implementado.

Afín con lo anterior, es importante efectuar medidas que ayuden a optimizar la información sobre la productividad en todos los sentidos. Se trata, de un modelo, que disponga de una mayor y mejor información sobre la actividad productiva, además de suministrar instrumentos para construir indicadores de medición de la productividad y de colocar en marcha acciones de benchmarking sobre las mejoras prácticas en productividad.

Finalmente, la productividad demanda de un nuevo enfoque en materia empresarial y de nuevas fórmulas, totalmente distintas a las que han caracterizado a las actividades productivas con grandes volúmenes de fabricación y encumbradas economías de escala. Este nuevo enfoque debe tener como base, aspectos como la organización y planificación, el talento humano y las nuevas tecnologías de información y comunicación.